Nuestra pequeña Bambi nos cuenta (I)

Sabías que las peculiaridades fisiológicas de los corzos, especialmente de los recién nacidos, hacen que tengan un aparato digestivo muy, muy sensible?

El aparato digestivo de este tipo de artiodáctilo se caracteriza por la división del estómago en cuatro cámaras: panza, redecilla, libro y cuajar, lo que venimos denominando coloquialmente “cuatro estómagos”. Esto les permite aprovechar los carbohidratos estructurales presentes en las plantas (celulosa, hemicelulosa y pectina), de manera que se pueden alimentar simplemente de forraje.

Al nacer, presentan su estómago no desarrollado, siendo funcional sólo el cuajar, también llamado abomaso, producto de que su alimentación inicial es sólo leche; al ir creciendo y agregar alimento fibroso, se estimula el desarrollo de los otros compartimientos del estómago.

Este sistema digestivo les obliga a tomas de alimento frecuentes en intervalos cortos de tiempo, y tiene un desarrollo especial, por medio del cual engullen primero el alimento y luego lo regurgitan, para masticarlo y digerirlo en un proceso denominado “rumia”. A través de este proceso, si el alimento ingerido por el animal no ha podido ser bien reducido de tamaño, el animal devuelve el alimento a la boca por medio de contracciones bruscas del retículo y lo vuelve a masticar.

Los rumiantes eructan, como un mecanismo para liberar los gases (metano y CO2) producidos por la fermentación de los microorganismos presentes en el rumen, esto lo consiguen por la contracción y dilatación de los diferentes compartimentos.

El resto del sistema digestivo (intestino delgado y grueso) cumple las mismas funciones de la descripción general de los mamíferos.

Senda ecológica

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