Bambi

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Corzo (Capreolus capreolus)

El corzo es el duende del bosque por excelencia. Nuestra pequeña Bambi es nuestro duende más joven.

Aquí tenéis algunas curiosidades características del cérvido de menor tamaño de Europa.

Sorprendentemente, en verano, los corzos presentan una mancha pálida en la región anal y tienen el resto del cuerpo de color marrón rojizo; mientras que, en invierno, tienen la mayor parte del cuerpo de color marrón grisáceo y la mancha anal completamente blanca. Tienen muy desarrollado el sentido del oído y el del olfato. Su cola es tan corta que parece ausente, ya que, tan sólo mide 2-3 cm. Sus orejas son grandes y se pueden mover de forma independiente.

Se trata de una especie muy valorada cinegéticamente debido a su cornamenta. Al igual que sucede con otros cérvidos, el corzo cambia la cornamenta una vez al año, la vieja se cae en octubre-noviembre, inmediatamente comienza a crecer la nueva, y en Marzo-Mayo, ya la tienen completamente desarrollada. A este proceso se le denomina “desmogue”.

Cuando crece la cornamenta nueva ésta está cubierta de una piel que parece terciopelo, que desaparece durante el verano, a base de restregar la cornamenta contra los troncos de los árboles. Esta cornamenta se llama “cuerna”. La cuerna es una protuberancia ósea compuesta fundamentalmente por proteínas y fosfato cálcico, además de otros minerales, como sodio, potasio o magnesio. Las cuernas son el tejido óseo que más rápido crece en el mundo animal. Lo hace en alrededor de cinco meses. Este proceso de crecimiento supone un gasto enorme de energía y nutrientes, que el corzo consigue mediante la comida que encuentra, pero eso no es suficiente y el animal tiene que descalcificar, parcialmente, su propio esqueleto. En el proceso de crecimiento de las cuernas el corzo pierde entre el uno y el cinco por ciento de su peso!

Los corzos tienen hábitos crepusculares. Se muestran más activos, sobre todo, durante el crepúsculo y la noche, y pasan el día escondidos entre la vegetación.

Tienen unas glándulas odoríferas en la frente, interdigitales, y en el ano, que utilizan para marcar su territorio; con este mismo fin utilizan la orina. Cuando marcan con las glándulas de la frente las cortezas de los árboles, al mismo tiempo, realizan con los cuernos marcas visuales en forma de raspaduras.

Cuando se sienten en peligro son capaces de correr a una velocidad que ronda los 90 km/h y de realizar saltos de 1,75 metros de altura y de una longitud de 6 metros.

Son buenos nadadores.

Emiten unos sonidos que se asemejan a los ladridos de los perros.

Los machos son polígamos. Durante la época del celo, denominada “brama,” los machos se vuelven muy territoriales; se producen unas peleas tan violentas entre ellos por las hembras, que algunos individuos mueren durante ellas.

Los machos, por lo general, son animales solitarios, mientras que las hembras, viven con las crías que han tenido en esa temporada, aunque a veces también se les une algún macho, no obstante, durante el otoño y el invierno, pueden reunirse en grupos pequeños en aquellas zonas en las que hay abundancia de alimentos.

Cuando nace una cría, ésta se mantiene oculta entre la vegetación durante unos cuantos días, y la madre sólo se acerca a ella, de vez en cuando, para amamantarla, aunque se mantenga vigilante en las proximidades; si las crías son dos, la madre nunca las deja juntas, sino que las mantiene separadas, para así aumentar sus posibilidades de supervivencia, en caso de que un depredador descubriese a una de ellas. No es extraño que algunas personas, cuando descubren un corcino solitario, piensen que está abandonado y se lo lleven. Eso es un peligro para la especie, porque las crías raramente se adaptan a la domesticación y acostumbran a morir al cabo de poco tiempo de ser capturadas.

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